Desde 1890, nobleza ibérica

Sólo productos procedentes exclusivamente del Cerdo Ibérico. Fundamentos ancestrales que continúan pasado de generación en generación. Torrencinas es uno de los productores más longevos de Guijuelo. Aquí aún se conservan activas sus bodegas, sus secaderos y su campana de humo de madera que fueron construidos en 1895.

La utilización de productos naturales en los adobos, el carácter artesano de la elaboración, el ahumado natural de los embutidos, y su localización en las estribaciones de la Sierra de Gredos, confieren el carácter único de sus productos, reconocidos por diferentes premios y, fundamentalmente, por sus clientes en el devenir de los tiempos.

Sabor, tradición, aroma…
¿Un lujo a su alcance? Si es Torrencinas sí.

La dehesa

La dehesa es un magnífico ejemplo de desarrollo sostenible, puesto que es un ecosistema que combina perfectamente el aprovechamiento económico de sus recursos con el respeto al medio ambiente.

Durante la época en que los cerdos pastan libremente en las dehesas, se alimentan exclusivamente de bellotas, hierba, flores, setas y raíces que encuentran a su paso, sin aporte alguno de piensos compuestos.

El jamón

El cerdo ibérico es un animal de tamaño medio, piel pigmentada con variaciones desde el negro al rubio, pelo débil y escaso. Sus extremidades son finas, resistentes y con pezuñas de color oscuro. Sus orejas son puntiagudas y su hocico alargado. Es un animal rústico con gran capacidad de adaptación. Además, es un animal que puede almacenar grandes cantidades de depósitos lípidos que se infiltran en las masas musculares, lo que da lugar a la características vetas que proporcionan a su carne una incomparable untuosidad, textura y aroma.